Miradores Astarloa

Recuperar la identidad de una fachada, preservando la memoria de sus miradores

SUSTITUCIÓN DE MIRADORES DE UN EDIFICIO HISTÓRICO

En la esquina entre las calles Astarloa y Colón de Larreategui, junto a la Plaza del Ensanche en Bilbao, se encuentra el edificio residencial construido a comienzos del siglo XX. Sus tres fachadas se caracterizan por la presencia de tres líneas de miradores de madera, elementos que forman parte de la imagen reconocible del inmueble y de la propia arquitectura del Ensanche bilbaíno.

Año2022
LocalizaciónBilbao
EstadoFinalizado
Superficie (m²)-
ClientePrivado

El paso del tiempo y la exposición continuada a la lluvia, el sol y la humedad habían provocado un avanzado deterioro de la madera de los miradores, comprometiendo tanto su estado de conservación como su seguridad. La intervención parte así de una premisa clara: sustituir aquello que ya no podía conservarse sin perder aquello que hacía reconocible al edificio. De este modo, se planteó la sustitución de los miradores manteniendo su materialidad original en madera y sus principales valores compositivos, con el fin de preservar la identidad del edificio y su coherencia con la trama urbana.

«Nuestra actuación fue recuperar los tres miradores manteniendo su materialidad en madera y conservando, en la medida de lo posible, sus proporciones, composición, despieces y elementos ornamentales originales.»

La intervención se realiza atendiendo a su condición de elementos protegidos, ajustándose en todo momento al Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y buscando que los nuevos miradores continúen formando parte de la misma arquitectura, sin aparecer como una incorporación ajena a ella.

La nueva carpintería combina madera de Accoya en el exterior y pino radiata en el interior, incorporando nuevos sistemas de aislamiento térmico y acústico que mejoran las prestaciones de los miradores sin alterar su carácter. El acristalamiento se renueva para aportar mayor confort y eficiencia, mientras que los elementos decorativos, molduras y tapetas recuperan la composición que definía los miradores existentes.

Durante la intervención se descubrieron además algunas deficiencias en los elementos estructurales sobre los que apoyaban los miradores. Estas partes fueron saneadas y reforzadas, incorporando los elementos metálicos necesarios para garantizar su estabilidad y prolongar su vida útil. La renovación no se limita así a reconstruir su apariencia, sino que recupera también aquello que permanece oculto y permite que vuelvan a formar parte del edificio con nuevas garantías.

La intervención incorpora pequeñas modificaciones en la composición acristalada para reforzar la unidad del conjunto y recuperar una lectura más homogénea de la fachada, manteniendo al mismo tiempo los rasgos propios de cada mirador.

El proyecto ha devuelto a la esquina de Astarloa y Colón de Larreategui unos miradores renovados, capaces de recuperar su presencia en la fachada y responder a las exigencias actuales de confort y durabilidad. Una intervención que no ha buscado transformar la identidad del edificio, sino prolongarla en el tiempo respetando su identidad original.

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