Cubierta Zelaieta
Arquitectura, luz y madera que protegen y amplían el uso del parque durante todo el año
UNA CUBIERTA QUE TRANSFORMA EL PARQUE
El Parque Zelaieta constituye uno de los principales espacios públicos de Amorebieta-Etxano, un lugar donde las zonas verdes, los recorridos peatonales y los espacios de juego conviven dentro del centro urbano. La decisión del proyecto fue anterior a cualquier plano: no imponerse sobre el parque, sino ampliar sus posibilidades de uso, ofreciendo un espacio de juego protegido, útil, luminoso y accesible durante todo el año, también cuando las condiciones meteorológicas no acompañan.
El proyecto se concentra sobre la zona de juegos infantiles de mayor superficie, donde se incorpora una cubierta de 610 m² capaz de proteger el espacio frente a la lluvia y, al mismo tiempo, mantener su carácter abierto y conectado con el parque.
Más que cubrir un área existente, la intervención busca crear un nuevo espacio de encuentro dentro del propio parque, capaz de acoger tanto el juego como otros momentos de permanencia y relación.
Una cubierta que parte de una estructura de ocho apoyos.
Uno de los principales condicionantes del proyecto se encontraba bajo tierra. Los dos niveles de aparcamiento de vehículos existentes bajo el parque condicionaban la posición de los nuevos apoyos, que debían coincidir con la estructura de hormigón ya existente. Esta condición se convierte en el punto de partida para una estructura perimetral de ocho apoyos, que permite mantener completamente libre el espacio central donde se desarrollan los juegos.
Sobre esta estructura se levanta una cubierta de madera laminada de Pino Silvestre, organizada mediante diferentes pendientes y direcciones que generan cuatro faldones y rompen la percepción de una pieza estrictamente rectangular. El resultado es una cubierta dinámica, cuya geometría introduce movimiento en el parque y evita que la nueva intervención se perciba como un elemento pesado dentro del espacio verde.
La cubierta se completa con policarbonato translúcido en dos tonalidades, elegido para permitir el paso de la luz natural y generar una envolvente ligera y cambiante. Durante el día, la luz atraviesa la cubierta manteniendo la luminosidad del espacio de juego; al caer la tarde, la iluminación LED integrada bajo las vigas permite que el nuevo espacio continúe formando parte de la actividad del parque.
La relación con el entorno también condiciona la propia geometría de la cubierta. Su configuración permite mantener las visuales hacia el Centro Zelaieta, evitando que la nueva pieza interrumpa la percepción de uno de los edificios más reconocibles del entorno. Del mismo modo, se mantienen los recorridos peatonales y la mayor parte de los espacios verdes existentes, integrando la nueva arquitectura sin alterar la estructura cotidiana del parque.
La intervención se completa con la renovación del pavimento de caucho de las áreas de juego, el trasplante de algunos ejemplares vegetales y el acondicionamiento de las zonas verdes afectadas durante las obras.