Larramendi Ikastola

Una intervención que transforma un frontón infrautilizado en un espacio preparado para todo el año

UNA NUEVA ENVOLVENTE PARA EL DEPORTE

El frontón de Larramendi Ikastola forma parte de un entorno abierto y natural, pero su propia condición lo hacía especialmente vulnerable a las condiciones del tiempo. Las filtraciones de la cubierta, las condensaciones y la ausencia de cerramiento en una de sus fachadas limitaban su uso precisamente durante los meses en los que más necesario resultaba disponer de un espacio protegido.

Año2016
LocalizaciónMungia
EstadoFinalizado
Superficie (m²)1.120
ClienteLarramendi Ikastola

El proyecto parte de esta realidad para transformar el frontón sin alterar su esencia.

En lugar de entender la reforma como una sustitución, el proyecto construye una nueva envolvente sobre lo existente: una nueva cubierta y un nuevo cerramiento capaces de proteger el espacio y, al mismo tiempo, mantener su carácter abierto, flexible y deportivo.

La nueva cubierta incorpora una nueva solución formada por un sistema de panel “sándwich” con aislamiento, que combina chapa azul y policarbonato translúcido en tono hielo, alternando superficies opacas y transparentes que permiten controlar la entrada de luz y llevarla hasta el interior del frontón. La luz deja así de ser únicamente una condición exterior para convertirse en parte de la experiencia del espacio, acompañando su uso a lo largo del día, al tiempo que los elementos empleados permiten mejorar el comportamiento de la cubierta frente a las condiciones exteriores.

En la fachada sureste, una nueva estructura de acero galvanizado sostiene una piel de chapa microperforada. Su trama filtra las vistas y la luz, protegiendo el interior sin establecer una frontera completamente opaca con el paisaje. La perforación de la chapa aporta ligereza a una fachada de grandes dimensiones y permite mantener cierta relación visual y lumínica entre el frontón y su entorno.

«Desde el exterior, la fachada adquiere una presencia más ligera; desde el interior, el entorno continúa formando parte del espacio.»

A través de distintas densidades y profundidades de perforación, se dibujan sobre su superficie figuras vinculadas al deporte y el nombre de la escuela. La propia materia construye así una imagen cambiante, donde la luz, la distancia y el movimiento hacen aparecer y desaparecer los motivos. El cerramiento deja de ser un límite para convertirse en parte de la identidad del lugar, llevando al exterior el carácter activo, lúdico y colectivo de la escuela.

La relación del proyecto con el exterior va más allá de lo visual.

Grandes portones verticales motorizados permiten abrir o cerrar el frontón según las necesidades de cada momento, haciendo que la envolvente pueda transformarse y adaptar el espacio a las distintas condiciones de uso.

Cuando se abren, el patio exterior de juegos y el interior del frontón dejan de entenderse como espacios independientes y pasan a formar parte de una misma experiencia, extendiendo la actividad más allá de los límites construidos. La arquitectura adquiere así una condición más abierta y flexible, capaz de vincular ambos espacios cuando el tiempo y el uso lo permiten, o de protegerlos cuando es necesario.

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