Parque infantil y Splash Park
Dos nuevas experiencias de juego en diálogo con la naturaleza
RENOVACIÓN DEL PARQUE INFANTIL Y SPLASH PARK DEL JARDÍN BOTÁNICO DE BARAKALDO
En el interior del Jardín Botánico Ramón Rubial, el proyecto plantea la renovación integral de un parque infantil existente para convertirlo en un espacio de juego más diverso, accesible y estrechamente vinculado al paisaje que lo rodea. La intervención no busca introducir un elemento ajeno al jardín, sino hacer que el juego forme parte de su propia experiencia.
La propuesta organiza el parque infantil objeto de proyecto en dos ambientes complementarios, divididos uno del otro por un paso de peatones principal del parque.
ZONA NORTE · ÁREA DE JUEGO SECO
ZONA SUR · SPLASH PARK
En la zona norte, el antiguo espacio de juegos se transforma en un área de juego seco, dividida en tres ámbitos mediante nuevos recorridos peatonales.
Diferentes elementos interactivos, dinámicos y de distintas escalas configuran un espacio pensado para niños de 1 a 12 años, incorporando además soluciones accesibles como la cesta de columpio adaptada para niños con movilidad reducida.
En la zona sur, el juego cambia de naturaleza.
El antiguo espacio infantil se convierte en un Splash Park donde el agua es el elemento protagonista, generando una experiencia más activa y sensorial. Los juegos requieren movimiento, interacción y respuesta por parte de quienes los utilizan, haciendo que el propio cuerpo se convierta en parte del juego.
El carácter diferencial del proyecto está especialmente en cómo estas nuevas experiencias y espacios se integran en el Jardín Botánico.
Los elementos del Splash Park incorporan formas inspiradas en el mundo natural, como hojas, flores, pájaros, y una selección de formas y colores pensada para dialogar con la vegetación existente. El resultado busca que los nuevos elementos no compitan con el paisaje, sino que se incorporen a él y prolonguen su lenguaje.
La intervención mantiene el carácter accesible y habitable del parque, reorganizando recorridos y pendientes para garantizar la accesibilidad e incorporando nuevo mobiliario, como bancos y papeleras. Al mismo tiempo, se conservan elementos existentes como la iluminación, que se reubica y adapta al nuevo diseño.
Uno de los problemas existentes en el parque era la invasión de la vegetación sobre el área de juego, provocada por el desnivel entre las zonas verdes y el pavimento. Para resolverlo, se incorporan soluciones de contención y nuevas zonas de transición junto a la vegetación, que ayudan a preservar los espacios de juego y a mantener una relación más controlada entre las áreas verdes y las superficies de uso.
El nuevo parque infantil, además de ser un lugar donde jugar, es también un espacio para vivir una experiencia ligada al propio jardín: un espacio donde agua, vegetación, movimiento y juego se encuentran y donde la naturaleza forma parte activa del imaginario infantil.

