Frontón de Orozko

Propuesta ganadora del concurso ciudadano para proteger y transformar el frontón

CERRAMIENTO DE FRONTÓN, OROZKO

En el centro de Orozko, entre el Ayuntamiento y el Kultur Etxea (Centro Cultural), el frontón forma parte de la vida cotidiana del municipio. Es un lugar de encuentro, de juego y de actividad, estrechamente ligado al espacio público que lo rodea. Su condición abierta, sin embargo, también lo hacía especialmente vulnerable a la lluvia y al viento, limitando su uso durante buena parte del año.

Año2026
LocalizaciónOrozko
EstadoEn construcción
Superficie (m²)410
ClienteAyuntamiento de Orozko

La intervención parte de una premisa tan sencilla como exigente: proteger sin alterar. Cerrar los frentes abiertos para mejorar las condiciones de uso, pero sin convertir el frontón en un espacio interior aislado de la plaza y alejado de la arquitectura tradicional que lo rodea.

Una propuesta que nace de una decisión colectiva sobre el diseño.

El diseño del cerramiento en madera fue seleccionado mediante votación popular entre las diferentes alternativas planteadas a los vecinos y vecinas de Orozko. La arquitectura se convierte así en una respuesta no solo a una necesidad funcional, sino también a una voluntad compartida de mejorar un espacio público esencial para el municipio.

Una nueva piel que protege, pero no pesa; delimita, pero no desconecta.

La nueva envolvente se construye como una doble piel de madera y policarbonato translúcido. Hacia el interior, el policarbonato actúa como una barrera ligera frente a la lluvia, permitiendo que la luz natural continúe entrando en el frontón. Hacia el exterior, una sucesión de lamas verticales de madera matiza la presencia del nuevo cerramiento, filtra la radiación y mantiene una relación visual permeable con la calle y la plaza.

Entre ambas capas aparece una cámara de aire que completa el comportamiento de la envolvente y mejora el confort del espacio sin recurrir a sistemas activos de climatización.

La elección de madera acetilada responde tanto a criterios técnicos como a una voluntad de pertenencia. Su resistencia a la humedad y a los agentes biológicos permite responder a las exigencias de un cerramiento exterior, mientras que su presencia establece un diálogo natural con la piedra, la madera y las cubiertas tradicionales de las construcciones que rodean el frontón.

Los encuentros con los edificios colindantes se resuelven desde esta misma voluntad de continuidad, incorporando madera y teja allí donde la nueva intervención entra en contacto con el Ayuntamiento y manteniendo las alineaciones existentes en el límite con la vivienda vecina.

Una intervención contenida que transforma las condiciones de un espacio sin transformar su esencia. Una nueva arquitectura que no cierra el frontón: lo hace más habitable.

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