Fachada Plaza Circular

Renovación de una fachada protegida sin alterar su identidad

SUSTITUCIÓN DE VIDRIOS EN MURO CORTINA

En pleno centro de Bilbao, junto a la estación de Abando y en el encuentro de la Plaza Circular con las calles Músico Ledesma y Buenos Aires, se encuentra el edificio Don Diego López de Haro, uno de los conjuntos contemporáneos más reconocibles de este entorno de la ciudad. Su fachada, construida a partir de una retícula de grandes paños de vidrio que envuelve el edificio y acompaña sus diferentes retranqueos, define una imagen arquitectónica singular que forma parte del paisaje urbano de la plaza.

Año2023
LocalizaciónBilbao
EstadoFinalizado
Superficie (m²)-
ClientePrivado

El paso del tiempo había dejado huella en esta envolvente. Los vidrios presentaban un avanzado proceso de deterioro provocado por la exposición continuada a la lluvia y a las condiciones ambientales, comprometiendo su conservación y haciendo necesaria su renovación.

La intervención se plantea desde el respeto a aquello que ya existía: sustituir la piel deteriorada sin transformar la imagen que hace reconocible al edificio.

Al tratarse de un inmueble sometido a protección, la actuación mantiene la composición, proporciones y lectura original de la fachada, actualizando sus prestaciones sin introducir una nueva expresión arquitectónica.

La nueva envolvente conserva la retícula ortogonal y la presencia continua del vidrio que caracteriza al edificio, pero incorpora nuevos acristalamientos de seguridad con mejores prestaciones térmicas y de control solar.

La solución se adapta además a la orientación de cada fachada: hacia el sur, donde la incidencia solar es mayor, se emplean vidrios con un mayor control de la radiación, mientras que en las orientaciones norte y este se favorece una mayor entrada de luz natural.

«Una misma fachada que responde de manera diferente a cada orientación para mejorar el confort de quienes habitan el edificio.»

La renovación se completa con la actualización de los elementos de seguridad y mantenimiento de la envolvente, incorporando nuevas líneas de vida y recuperando los elementos metálicos que forman parte de ella.

El resultado es una fachada que recupera su presencia original y mejora su comportamiento, demostrando que renovar también puede significar conservar: devolver al edificio su imagen, su carácter y su relación con la ciudad, preparados para seguir formando parte de ella.

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